A veces el servir no es un disfrute para nosotros…
Lo hacemos porque nos mandan, por obligación o porque es necesario.
Pero es hermoso cuando podemos llegar a disfrutar el servicio. Cuando desde algo muy sencillo hasta algo mas complejo lo hacemos con amor y de corazón como dice la palabra como para el Señor y no para los hombres.
Cuando servimos a Dios por obligación el trabajo se hace pesado y cansador. Pero cuando esa disposición de servir nace en el corazón lo hacemos con excelencia y es algo llevadero.
Sepamos que nuestra vida es una siembra continua y que depende de lo que sembremos hoy es lo que cosecharemos mañana.
Por eso te animo a que nos revisemos y nos hagamos esta pregunta: ¿ Señor cual es mi motivación al servirte? ¿ sera que lo hago para ser vista/o o para Ti? ¿ sera que lo hago por amor o porque me lo piden?
Dios Ayúdanos en este tiempo a disfrutar el servicio al 100% sin dejar que ninguna motivación mala tome nuestra vida y dando lugar a un trabajo que ser a de bendición a otros y a uno mismo!

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